Qué debes saber antes de comenzar a invertir en Colombia

En general, el mundo de la inversión está rodeado de terminología “sofisticada” que no se acerca al día a día de las personas. Por eso quisiera explicar algunos conceptos claves cuando se desee mirar una inversión de forma práctica y concisa. Más cuando la inversión es un tema que es necesario para todas las personas, independientemente de su nivel de ingresos, pues todos los días el valor de nuestro dinero se va perdiendo.

Si quieres leer sobre este tema más a fondo, puedes ir a: ¿Por qué ahorrar no garantiza la riqueza?.

 

Antes de iniciar cualquier tipo de inversión, es necesario establecer los objetivos de la misma. Cada uno de ellos puede tener que ver con temas enmarcados en la siguientes categorías: riesgo, plazo y diversificación.

 

¿Con qué nivel de riesgo me siento cómodo invertir?

Esta pregunta corresponde a un tema personal que se debe pensar de forma individual y concienzuda. El riesgo históricamente ha sido asociado a la variabilidad de la probabilidad que describe la obtención del retorno.

Tenemos que tener en cuenta que cada uno de los productos de inversión que se estén contemplando están sujetos a diferentes tipos de riesgo. Podemos dividir los riesgos en dos grandes categorías, los riesgos diversificables y no diversificables: los primeros son riesgos que se pueden mitigar a través de inversiones multiples de bajos montos en varias fuentes de pago; los segundos son riesgos que no se pueden eliminar a través del método anteriormente descrito, por lo que es aconsejable que el inversionista los conozca y asuma de la mejor forma.

La diferenciación entre riesgos diversificables y no diversificables obedece al alcance que pueda tener nuestra inversión. Es decir, si estamos interesados en invertir un capital dentro de un sector específico, como por ejemplo el textil, podríamos pensar que a través de la inversión en varias compañías textiles podríamos mitigar el hecho que una se quiebre. Sin embargo, estaríamos sujetos a los riesgos que el sector textil pueda tener en sus totalidad, como incursión de regulaciones nuevas, el poder adquisitivo que las personas puedan tener, etc.

De esta manera observamos cómo el riesgo de cada empresa individual sería un riesgo diversificable, pero el estado general del sector es un riesgo no diversificable.

 

El alcance de mi inversión, ¿mejorando mi riesgo?

Ahora, un riesgo sistemático (no diversificable) es inherente al sistema general sobre el que queramos invertir, en nuestro ejemplo: todo el sector textil. Sin embargo, cuando decimos que esta categorización depende del alcance de la inversión tiene que ver con el “sistema” sobre el que deseemos invertir.

Por ejemplo, si nuestro alcance es la economía de un país completo, podríamos considerar el sector en particular como un riesgo no sistemático (diversificable). Esto porque una inversión en múltiples sectores podría eliminar el riesgo de uno en particular. Sin embargo, si nuestro alcance o “sistema” considera un sector particular, el riesgo de este sector se transforma en un riesgo sistemático puesto que la diversificación la estamos buscando sobre compañías en particular.

 

Finalmente, entendiendo el riesgo desde una visión sistemática o no sistemática, podemos aterrizar a términos prácticos sobre qué puntos es importante ahondar y qué respuestas debemos conocer antes de tomar una decisión informada:

  • ¿A qué riesgos estoy expuesto en cada inversión que hago?
  • ¿Son estos riesgos diversificables o no diversificables?
  • Si son diversificables, ¿cuento con el capital o mecanismos para mitigarlos, es decir, para diversificar?  
  • Si estos riesgos no son diversificables, ¿tengo un entendimiento sobre el riesgo que estoy asumiendo en cada inversión?
  • ¿Acaso el alcance de mi inversión podría permitirme transformar algunos riesgos aparentemente no diversificables en diversificables?

 

¿Hasta qué punto la diversificación puede funcionar?

Idealmente, en un mundo en el que no existieran costos de transacción, se debería buscar la mayor diversificación posible dentro de cada una de las inversiones. Sin embargo, debido a los costos transaccionales, es importante sopesar la diferencia entre las rentabilidades brutas y netas. Es decir, la rentabilidad esperada de mi inversión sin los costos operativos y cuánto pesan estos costos dentro de cada inversión en particular. Esto finalmente, dictará cuantas inversiones podré hacer y hasta qué punto vale la pena diversificar.

Se podría esperar que a mayor diversificación, los costos transaccionales para cada una de las inversiones pesen más dentro de la rentabilidad del portafolio o el conjunto de inversiones realizadas. De esta manera, es importante aterrizar las expectativas del proceso con las características de cada inversión.

 

En mi vida real, ¿en qué invertir?

Un gran campo de pruebas para enfrentar este tipo de decisiones es mesfix.com. Nuestra plataforma permite poner al inversionista en una situación en la que se le muestra un abanico de posibilidades de inversión en facturas por cobrar de diferentes empresas y desde montos muy bajos (1’000.000 de pesos aproximadamente). 

Esto les permite aprender más a fondo conceptos como la diversificación y la apreciación de los riesgos en cada una de las oportunidades de inversión, y también ayuda a conocer los tipos de riesgo, la dinámica de un mercado, rentabilidad, diversificación, entre otros. 

Juan Sebastian Munoz

Cofounder de mesfix.com, apasionado por el machine learning y las finanzas.

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